Pedro de casi 75 años confecciona mallas de pesca con maestría

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No tiene cuenta en TikTok ni en Twitter, tampoco se cuelga de los «hashtag» del momento y nunca está pendiente de los «likes». Lejos de producir virales, en tiempos de las redes sociales, Pedro es un capo en la pesca. Usuario de Pensión 65, elabora con envidiable destreza mallas que terminan siendo infalibles trampas para escurridizos peces de ríos de la Selva del Perú.

Dedos habilidosos, paciencia infinita y buen humor son requisitos indispensables para entrelazar y amarrar hilos de nailon hasta obtener la red. Pedro teje así, con maestría, las mallas que luego venden o lanzan al agua con la esperanza de seguir pescando sus sueños, aun en la vejez.

A pocos días de cumplir 75 años, Pedro Usmar Shuña Chosna se enseñorea con sus redes en uno de los enanos apéndices que el río Ucayali formó en el distrito de Manantay. Erguido, con las piernas firmes sobre el bote, gira solo la cadera y extiende los brazos mientras suelta con elegancia y fuerza la malla, que genera un maravilloso espectáculo de armonioso salpique al entrar al agua con la misma sutileza y elegancia de un eximio clavadista en una piscina olímpica.

Vive en el caserío Pucallpillo y su relación con las redes empezó cuando era adolescente. “Aprendí todo de mi papá. Cuando él tejía tarrafas, es decir, las redes, yo miraba. Entonces, un día me dijo: hijo, tienes que aprender esto para que puedas buscar alimento”, recuerda el pescador nacido en Pucallpa y experto cazador de deliciosas carachamas.

Además de la elaboración de redes, su padre también le enseñó a pescar lanzando las grandes mallas al estilo atarraya. Con ambos oficios, Pedro sacó adelante a sus 10 hijos. Hoy anhela que algunos de sus 27 nietos y seis bisnietos quieran heredar su saber.

En el 2018, Pedro enseñó el tejido de redes y hamacas a 20 internos del Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Pucallpa, habilidad que después sirvió a esos jóvenes como fuente de ingresos. “Estoy siempre listo para enseñar esta técnica a niñas y niños, como a cualquier persona que desee aprenderla”, dice Pedro antes de lanzar nuevamente su red.

SABERES PRODUCTIVOS

Pedro es uno de los 33 mil 152 personas usuarios de Pensión 65 que, a la fecha, participan en Saberes Productivos, que ejecutan el programa y los municipios para revalorar a los adultos mayores como portadores de conocimientos ancestrales y prácticas tradicionales.

Los rubros de la intervención son, entre otros, artesanía, gastronomía, medicina tradicional, producción agrícola, danza, textilería, tradicionales orales, juegos ancestrales y confección de herramientas para agricultura y pesca.

El jefe zonal de Pensión 65, Wilson Palomino, explica que, en Saberes Productivos, los adultos mayores ganan autoestima e ingresos con la venta de sus productos. “Además, transfieren su bagaje cultural a los escolares. Se espera llegar a fin de año con al menos mil participantes”, señala el funcionario.

Pensión 65 tiene 13 mil 886 personas usuarias en la región Ucayali; según el padrón de mayo-junio.

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