Adios mi amor

Aún hay noches en las que mi madre tiene pesadillas recordando la historia que les voy a contar, ella jura que todo lo que les voy a relatar es cierto.
Mi bisabuela venía arrastrando durante un tiempo una horrible enfermedad que finalmente y a pesar de su fortaleza logró arrebatarle la vida.
Pasó una semana en coma durante la que mi bisabuelo pasó día y noche a su lado esperando que despertara para despedirse de ella, pero eso nunca pasó, a mi madre y sus hermanos no les extrañó que después de que el médico pronunciara la palabra “muerta”, mi bisabuelo empezara a insistir una y otra vez que no lo estaba, que no podía irse sin decirle adiós.
Tuvieron que apartarlo del cuerpo de su esposa para iniciar los preparativos de su entierro.
-“No puede, no puede irse sin decirme adiós”, decía.
Aquellos días fueron duros para toda la familia, pero mucho más para mi bisabuelo, tuvieron que retrasar los preparativos hasta encontrar un lugar en el cementerio donde dar descanso al cuerpo, durante este desagradable proceso mi bisabuelo protestó ferozmente que tuvieron que sedarlo y acostarlo.
Ese mismo día sepultaron a su esposa, aquella noche se despertó tras una horrible pesadilla, en ella aparecía su mujer histérica tratando de salir del ataúd, arañando mientras gritaba con todas sus fuerzas, llamó al médico y pidió que exhumaran el cuerpo de su esposa, el médico se negó, la pesadilla empezó a seguirla noche tras noche.
Finalmente, después de muchos ruegos el médico cedió y exhumó el cuerpo.
Al abrir el ataúd el terror se apoderó de todos los ahí presentes, su expresión desencajada mostraba que había muerto gritando de horror, sus dedos ya no tenían uñas, se las había arrancado intentando salir de la caja.
En el interior de la tapa podía verse las marcas de los arañazos y escrito con sangre un siniestro mensaje que hizo que el rostro de mi bisabuelo se pusiera pálido, todos lo leyeron y se llenaron de terror y culpa.
Eran solo tres palabras: “ADIÓS MI AMOR”

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