Paciente durmió y comió al costado de difunto

Un paciente internado en el Centro COVID del Hospital de Pucallpa, reportó que además de sobrellevar todos los malestares que provoca la enfermedad, los responsables del área se tardaron 25 horas para levantar a una persona que falleció a solo dos metros de su cama de recuperación.

Aseveró que durante un día entero más una hora, estuvo al costado de un muerto y las moscas posando y respirando el hedor que emana un cuerpo inerte.

Cuando le alcanzaron sus alimentos le resultaba casi imposible ingerirlos, debido a que el muerto estuvo al aire libre en esa cama sin que nadie hiciera algo, hasta que 25 horas después aparecieron para recoger al fallecido.

A esa hora, recién desinfectaron la cama, pero a los pacientes les dio una idea clara de que, en tiempos de pandemia, la vida de una persona en tratamiento es reducida a su mínimo.

Demora es de familiares
Consultado al respecto, Héctor Cristóbal Nolasco, encargado del Grupo Humanitario de Recojo de Cadáveres de la DIRESA-U, explicó que el recojo de los cadáveres se hace lento cuando los familiares demoran para ir junto a ellos a recoger sus difuntos.

Detalló que el grupo humanitario de recojo de cadáveres, está impedido de llevarse un cadáver si en ese momento no se encuentra un familiar presente. En cumplimiento de ese protocolo las cosas demoran por varias razones.

En el presente caso, indicó que los familiares tardaron en señalar a uno de ellos como el que estará en el recojo del cadáver; la otra demora estuvo cuando tardaron en decidir en dónde lo enterrarán y qué servicio funerario elegirán.

Ya ocurrió dijo Cristóbal Nolasco, que cuando enterraban a uno en el km. 20, los familiares aparecieron diciendo que tenían todo para enterrarlo en otro cementerio y todo esto les hace perder tiempo y por eso en la actualidad los cadáveres se recogen en cuanto la familia lo tiene todo decidido.
TONY REATEGUI

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