El milagro de Alexia:

Desde que la madrugada del 23 de agosto el presunto cadáver de Alexia Collantes Campos (21) movió su pecho como si respirara profundamente, aferrándose a la vida, la casa donde residía, en la manzana F lote 8 del asentamiento humano Las Melinas, de Manantay, se convirtió en una especie de templo que congregó a más de doscientas personas, entre vecinos y curiosos que llegaban de distintos puntos de la ciudad para orar por ella o chismosear.

Ya fue enterrada el 30 de agosto, después de 9 días de haber permanecido como dormida, clínicamente muerta, pero todavía hay gente que transita frente a la puerta de esa vivienda y se persigna. La familia de Alexia es evangélica y muchos de esos visitantes que durante esos días no sabían si iban a un velatorio o a una vigilia o solo por curiosidad, terminaron convirtiéndose a ese credo.

Ese fue el verdadero milagro que consiguió la joven fallecida, dijo convencido su padre Jorge Collantes, un día después que terminaron sepultándola en el Cementerio General. “El cuerpo de mi hija fue utilizado por Dios para que mucha gente se convierta a Cristo.

Ella estuvo viva durante 8 días. Ocho días estuvo moviéndose”, sostuvo. Su convicción no solo se sostenía en la Biblia, sino en lo que él y esas decenas de personas vieron en la muchacha en aparente inconsciencia, pues durante ocho días que la consideraron con vida, fueron testigos de manifestaciones orgánicas en el cuerpo de la joven, como la evacuación de sus miasmas, constataron que defecaba, orinaba, sudaba, lloraba y hasta tuvo efluvios sangrantes por su vagina, que sus parientes atribuyeron a la menstruación. “Hasta llegamos a sentirle pulso”, aseguró don Jorge Collantes y lo mismo sostuvo el abuelo Rogelio Campos.

El resto de la familia prefirió mantener silencio, incluso los evangélicos que permanecían en ese hogar, tratando de explicar a los parientes lo que había ocurrido con Alexia, según designios del Señor. Después de las exequias, lahumilde morada permaneció como todos los días mientras Alexia vivió allí. Solo faltaba el féretro que la tuvo durante dos días, el 22 de agosto cuando falleció y les entregaron sus restos en el hospital con un certifi cado de defunción, y el 30 de agosto cuando tuvieron que enterrarla.

La noche anterior había llegado una fiscal con cuatro patrulleros para exigirles que procedan con la sepultura,  esa misma noche la familia ya había decidido hacerlo porque, al ver el rostro cambiado de la joven y sus labios morados, ya se habían convencido que había llegado su fin.

No hay nada diferente en la casa, ni una foto de ella colgada en alguna pared. No le harán ninguna gruta ni algo parecido porque, como evangélicos, no creen en imágenes, pero lo que sí harán, cuando recuperen la economía -que perdieron durante los dos meses y más que tuvieron a su hija en el hospital y durante el tratamiento del embarazo y la atención que necesitó el bebé porque nació el 14 de junio, a los siete meses de gestación-, procurarán trasladar su féretro a un nicho del cementerio, reveló el padre de la occisa. Por su lado, Rogelio Campos, el abuelo, recordó que Alexia, mientras estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Regional, ella pidió que cuando muera no la lleven a la morgue, porque iba a resucitar.

Lo que ocurrió después hizo creer a todos que se había cumplido el deseo de la joven madre fallecida, quien había puesto de nombre Ian Gael a su recién nacido, quien hoy tiene dos meses y medio de vida y se encuentra en perfecto estado de salud, a quien su progenitora casi no pudo ver porque ella cayó enferma con un mal que los médicos nunca pudieron explicar a la familia de qué se trataba.

Ella dejó también en la orfandad al pequeño Camilo, de 2 años de edad. La familia contrató a galenos de una clínica particular para que evaluaran el estado de la mujer postrada y le dijeron que estaba muerta, pero otro médico también particular les indicó que su deceso era cerebral. Mientras tanto, durante esos días ella movía su abdomen, su pierna derecha y su pecho, además de las otras manifestaciones fisiológicas señaladas. “Para Alexia, más de 200 personas han venido y la han visto moverse.

Yo pregunto: ¿ustedes enterrarían a su hija sacándola muerta del hospital, con un certificado, cuando la ves moverse en tu casa? No la enterrarían y eso es lo que yo hice como padre y dije a todos ¡mi hija está viva, sáquenla del ataúd!, y así fue hasta esa noche que llegó la fiscal a decirnos que podrían denunciarnos, pero les dijimos que ya habíamos decidido que al día siguiente la enterraríamos”, relató el padre.

Recordó que después que naciera su hijo, Alexia iba y volvía del hospital a ver el avance de la salud de su niño que estaba en incubadora, pero de pronto a los quince días empezó a hablar incoherencias y tuvieron que internarla a ella. El abuelo, Rogelio Campos, sostuvo que “nunca nos dijeron qué mal tuvo; solo la mantenían sedada en UCI. Ni siquiera quisieron darla de alta, porque queríamos sacarla para llevarla a médicos tradicionalistas o a curanderos, porque ya que la medicina científica no podía hacer nada, necesitábamos buscar otra alternativa, pero de UCI solo salió muerta, con paro cardíaco, según nos dijeron”, indicó.

Ya los restos en su casa, y con las manifestaciones corporales que aparentaban que permanecía con vida, llegaron enfermeras y obstetras de la posta de la localidad para querer verificar la situación de Alexia Collantes. “Algunos pudieron pasar y otros no, pero yo creo que más venían a chismosear, pues ¿qué puede hacer una enfermera o un obstetra? A ella tendría que haberla visto un médico forense, pero nunca llegó y ni la fi scal, quien no se identificó, pidió que el especialista se haga presente. Solo dijo que la ley establece tres días de velatorio y después hay que enterrarla o podrían denunciarnos”, anotó Jorge Collantes.

Dijo que aunque piensan que hubo responsabilidad en el Hospital Regional respecto a lo ocurrido con su hija, Collantes aseguró que no presentarán ninguna denuncia. “Señor, nosotros somos evangélicos. Si algo ha pasado, solo Dios es quien dispone el juicio. Todo lo dispone Él. Para mí ha sido un milagro de Dios, porque cuándo ha visto usted un velorio con tal cantidad de gente y cuántos se han convertido a Cristo al ver a mi hija, gente que nunca ha cantado un coro o no ha elevado una alabanza.

¿Acaso eso no es un milagro de Dios? ¿Acaso no es un milagro que alguien que ha estado como un vegetal, oficialmente muerta, haya permanecido 8 días sin señas de putrefacción y moviéndose? Esa es la gloria de Dios”, reflexionó don Jorge. El abuelo, Rogelio Campos, quien es candidato a la alcaldía de Masisea por el Movimiento Ciencia y Acción Moralizadora, confí a que lo ocurrido sea un buen presagio para sus aspiraciones políticas.

Ahora, lo que queda de Alexia es su mayorcito Camilo, de 2 años, y Ian Gael, ahora con dos meses y medio de nacido, quien sobrevivió a sus siete meses de gestación y desde que vino al mundo no tuvo ninguna enfermedad; incluso tuvo la suerte de que una de sus tías también haya dado a luz hace poco y es ella quien lo amamanta, consiguiendo mantener en él vivo el recuerdo de Alexia, su madre.

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